

ADÁN: Fíjense ustedes. El poeta, como he dicho, está gozando de una inspiración en la cual saborea toda la plenitud de la música. De pronto, un movimiento íntimo —necesidad o deber— lo induce irresistiblemente a manifestar o expresar, en cierto modo, aquel inefable caos de música. Y entonces, entre las posibilidades infinitas, que lo integran, elige una y le da forma, con lo cual excluye a las otras posibilidades, baja de la inspiración a la creación, de lo infinito a lo finito, de la inmovilidad al suceder. Así nacerá un poema, otro luego, veinte, ciento. Y así caerá el poeta en la multiplicidad de sus cantos, afanándose por manifestar, con lo múltiple, aquella unidad, y con lo finito aquella infinitud que lleva en sí durante su
inspiración. ¡Es la primera caída!
PEREDA:¿Cómo? ¿Hay otras?
ADÁN: Son dos caídas. El poeta, como has visto, cae primeramente al elegir una entre la infinitud de formas posibles que puede asumir su canto. Pero aun se trata de una creación ad intro, de una creación interna con toda la amplitud que le confiere todavía su espiritualidad y su inmaterialidad. Luego viene la creación ad extra, y esa forma que ha elegido el artista en la intimidad de su alma sale al exterior para encarnarse en una materia, el idioma, que a su vez le impondrá nuevos límites. A este otro tiempo de la creación poética
le llamo yo «segunda caída»
(L. Marechal, Adán Buenosayres, “La inspiración y la Creación” (Fragmento))
Y aquí cae González Tizón, las dos veces. Elige expresar su idea de esta forma maciza, demostrando una gran sensibilidad desde la comprensión del sitio hasta la concreción del proyecto. De la infinidad de posibilidades, le da materia a esta propuesta.
Una propuesta que se presenta como transición entre la escala monumental y sólida del edificio de la Facultad de Ingeniería, la amplitud del parque y la escala humana sobre la calle. Incluso hasta como un complemento del entorno próximo, llenando el hueco vacante –de sustancia y de significado.
Lentamente nace de la horizontal del parque, y desde allí entra y se convierte en volumen, masa modelada, potente consistencia que se expresa, pero sin utilizar un idioma ajeno, con la horizontal como herramienta de costura entre los edificios vecinos y la nueva intervención.
Es un proyecto que, adosado a la espalda de otro, ha creado una nueva cara, integrando las diferentes características de la condición urbana. Un remate que el lugar merecía.
Buen trabajo Emiliano.
Arq. Guadalupe Ciocoletto