Thursday, September 06, 2018

Edificio frontera/Edificio Encuentro

"Un arquitecto no puede tener la visión del cliente, de aquel grupo, sino la visión de la humanidad sobre todo."

En ese proceso de tratar de adquirir la visión de la humanidad, la arquitectura se transforma también en una narración. En  un medio para preguntarse si las cosas deben ser como son o si debieran ser de otro modo. La crítica que la arquitectura hace de la sociedad puede materializarse en algo tan simple como una modificación en las circulaciones convencionales, en hacer coincidir a quienes se suponía no tenían que verse; en tratar la parcela individual de una casa como parte de la superficie de la tierra, de la naturaleza, sin hacer de la partición una suma de predios pequeñitos y la negación de la inmensidad y continuidad del planeta, negando por tanto los límites precisos y estableciendo el tratamiento del suelo como una continuidad con el entorno, regalando al dominio público todo lo que estrictamente no deba ser restringido; convirtiendo los edificios frontera en edificios encuentro; sustituyendo la compartimentación banal por la continuidad matizada del espacio; entendiendo la ciudad como el lugar de encuentro dentro de una naturaleza transformada y no como la suma de intereses monetarios minúsculos y particulares...
Los medios arquitectónicos para lograrlo son muchos, pero de nada serviría la técnica si no se posee firmemente la creencia de que nos debe servir para realizar sueños humanos. Ahí, arquitectura y técnica se transforman en parte de ese todo que según Mendes da Rocha, es la conciencia humana sobre la tierra.

Fragmento del libro "La conciencia arquitectónica del hormigón pretensado en la arquitectura de Paulo Mendes da Rocha" de José María García del Monte.

 











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